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Terra
La Coctelera

FELÍZ AÑO NUEVO!!

Deseo que este año 2009 sea mejor que el pasado para todos.

Que la crisis vaya desapareciendo de una vez....o nos veremos todos paseando los lunes al sol.

Ainsssss, y que el amor nos trate bien este año, por lo menos mejor tambien que este pasado.

Que el hambre se erradique, aunque eso me parece que vá a ser lo más dificil, pues no hacemos lo suficiente para poderlo atajar de lleno.

Las guerras.......más de lo mismo, cada vez estamos viendo más conflictos en el mundo, que no nos llevan nada más que a guerras....muertes y destrucción maxiva.

Estamos destrozando el planeta sin hacer nada por remediarlo, somos verdaderos animales, para todo.

Que el sida...el cancer...y otras muchas enfermedades, encuentren pronto cura...o al menos una vacuna con la que poder atajar esas terribles enfermedades.

Terrorísmo....siempre escuchamos decir a los políticos que les queda muy poco de vida, y eso nunca llega, solo vemos que si desarticulan un comando....y despues viene otro, sino más fuerte, sí igual de cruél.

A este paso te pones a pensar en todo lo que quieres mejorar para el nuevo año....y sólo se te ocurre una cosa. "Diosito, que me quede como estoy"....teniendo vida es más que suficiente, visto como está el patio.

ADOLESCENCIA TRUNCADA

"¿QUIEN ES ELLA? ...por favor QUE ALGUIEN ME DIGA .....¿QUIEN ES ELLA?............."

La persona menos comprendida, la que en su vida no tuvo alegrías, ni la consolaron cuando sufría.
Ella con esa juventud, que desprendía ternura....era la criatura mas desgraciada del mundo.
Todos la conocían, pero nadie se preocupó jamás de saber lo que sentía, de cuales eran sus sentimientos, y todos abusaban de ella.
La persona que más debería protegerla, que era su amado, la estaba exponiendo a experiencias demasiado fuertes para su corta edad.

Ella sufría todo eso en silencio, por miedo a sentírse incomprendida, pues siempre creyó que todo eso se lo merecía...que todo era culpa suya, y todo por culpa de aquél malnacido que la hizo creer que debía de utilizar su cuerpo para que los demás disfrutaran de él.
Creyó en esa persona, y él la utilizó para su bienestar...diciendola que lo hacía por su bien, para que madurara.
Pero ella sufría, y mucho, viendo como ese hombre al que le había entregado todo, la estaba destrozando la vida.
Pasó el tiempo, y ella seguía junto a él a pesar de todo lo que este le estaba haciendo.

A veces pensó en abandonarlo, pero ella sabía lo que podría ocurrír. La buscaría donde fuese, y ella no quería que su familia sufriera por ella, bastante estaban sufriendo por su marcha.
Siempre pensó que acabaría pronto, y que todo volvería a ser como al princípio...cuando la trataba con tanta ternura, y sólo la quería para él.
Pero eso nunca se produjo, cada vez la entregaba a uno distinto.
En alguna ocasión fueron grupos, en los que ella jamás había pedido participar, ni en esos, ni con el resto.
Siempre la pillaba por sorpresa, lo tenía todo muy bien planeado, y siempre el terror que sentía era extremo.
Humillada, y rota, lo único que pedía, era que él no la dejara sola con esa gente extraña. él participaba de todo esto, pasiva o activamente.

Pasáron los meses y todo se calmó, pero volvieron de nuevo las amenazas de si no haces esto, vas a lamentarlo.
Vivía con su propio verdugo, ella tuvo que huír sin mirar atrás.

Cada vez que alguien os pregunte quien es ella...recordar que fué una adolescente a la que le robaron su inocencia de una manera burda y mezquina.

En esta época ese malnacido no se hubiera librado de la carcel.
Pero eran otros tiempos...y la ignorancia, y el miedo de ella, la hicieron callar.(Algo que jamás hay que hacer...callarse a las injustícias)
Esperemos que no haya muchas "ellas" por el mundo, soñando con su principe azul, y que ese príncipe azul sea su peor pesadílla.

Siempre hay una luz al final del tunel, para volver a empezar.

EL CEREBRO DEL MENTIROSO

Las personas que engañan tienen un cerebro diferente del de las que dicen la verdad. La evolución favorece menos a los individuos honestos. El estómago detecta mejor el embuste que el corazón. Son algunas de las últimas “certezas” científicas sobre una de las cualidades innatas del ser humano: la mentira. Apréndelas y descubre al infiel.

EL CEREBRO DEL MENTIROSO

"De vez en cuando di la verdad para que te crean cuando mientes", afirmaba el escritor y dramaturgo francés Jules Renard. "No hay mayor mentira que la verdad mal entendida", señaló el psicólogo y filósofo estadounidense William James. Para el escritor y periodista estadounidense Mark Twain "hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas".

Las últimas investigaciones médicas quizá no sirvan para desvelar si estos personajes tenían algo de razón, pero al menos arrojan algo de luz sobre una de las características más polémicas y señaladas del ser humano: la capacidad de esconder, alterar o disfrazar la verdad.

Ocultar la verdad y fingir son actitudes normales y necesarias entre los humanos, y forman parte de la vida de la inmensa mayoría, pero si este comportamiento se vuelve compulsivo, el individuo padece un trastorno psicológico.

Científicos de la Universidad de California del Sur, en Estados Unidos, han descubierto que el cerebro de los mentirosos compulsivos posee ciertas particularidades en su estructura que los diferencia de las personas que dicen la verdad: tienen en el lóbulo frontal más cantidad de sustancia blanca que de sustancia gris.

Si se compara al cerebro humano con un ordenador, la “sustancia blanca” compuesta por fibras, sería el equivalente de los cables del aparato, en tanto que la “sustancia gris”, formada por neuronas y que conforma la corteza cerebral, equivaldría al disco duro de la máquina.

Ahora, el equipo de los investigadores Yaling Yan y Adrian Raine, ha encontrado la primera prueba de las anomalías funcionales que existen en los mentirosos patológicos.

Algunas investigaciones habían mostrado que hay una mayor actividad en el córtex prefrontal cuando los sujetos normales mienten, pero ésta es la primera vez que se observa con imágenes de resonancia magnética las peculiaridades de los cerebros de los que no pueden decir la verdad, y es el primer estudio que muestra las diferencias estructurales en los mentirosos patológicos.

A los sujetos estudiados se les efectuaron unos exámenes psicológicos y una entrevista personal después de clasificarlos en diferentes grupos: los que mentían de forma repetida, los que mostraban signos de personalidad antisocial, pero no eran mentirosos compulsivos, y los que eran aparentemente normales.

Los expertos analizaron una serie de datos sobre ocupación, educación y familia, observando que los mentirosos patológicos no podían decir siempre la verdad y se contradecían con frecuencia. “Son manipuladores y se aprovechan de la gente", han explicado los autores del singular trabajo.

Después utilizaron una conocida técnica de diagnóstico por imagen, denominada resonancia magnética, para explorar las diferencias cerebrales entre los grupos, descubriendo que los embusteros tienen más sustancia blanca y menos gris.

Según los expertos, "mentir supone un esfuerzo enorme: hay que ser capaz de comprender el pensamiento del otro, suprimir las propias emociones o regularlas para no parecer nervioso y además hay que suprimir la verdad".

La toma de decisiones morales se efectúa en la sustancia gris del lóbulo prefrontal, de la cual los mentirosos compulsivos tiene un 14 por ciento menos, lo que significaría que se preocupan menos por los aspectos morales, son menos capaces de procesar este tipo de pensamientos y tienen una ventaja natural para mentir.

EL ESTÓMAGO DELATOR

Los dispositivos que se utilizan en las pesquisas judiciales podrían unir dos tipos de mediciones para detectar a los individuos que no dicen la verdad: electrocardiograma y electrogastrograma.

Los polígrafos, o aparatos que intentan detectar si una persona miente o dice la verdad, basan sus resultados en la medición del ritmo cardiaco, el cual se altera cuando la persona miente.

Pero un estudio del equipo de Pankaj Pasricha, de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, ha descubierto que además del corazón, hay otro órgano que muestra con más precisión la sinceridad de una persona: su estómago, ya que al mentir aumenta significativamente la arritmia gástrica.

Ello se debe a que el tracto intestinal es muy sensible al estrés mental por la estrecha comunicación que existe entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico.

Los científicos efectuaron a 16 voluntarios sanos un electrogastrograma y un electrocardiograma simultáneamente, descubriendo que cuando mentían, aparecían variaciones cardiacas al unísono que cambios en el electrogastrograma.

"Si se añadieran mediciones de electrogastrograma a las habituales de electrocardiograma en los polígrafos, mejoraría la efectividad de la detección", ha señalado Pasricha, para quien "la comunicación entre el cerebro y el cerebelo en relación con los movimientos del estómago es más compleja de lo que parecía a primera vista, lo que requiere un estudio más profundo.

LA EVOLUCIÓN FAVORECE AL EMBUSTERO

La mentira forma parte indisoluble del ser humano y la selección natural así lo ha impuesto, según David Livingstone Smith, director del Instituto de Ciencias Cognitivas y Psicología Evolutiva de la Universidad de Nueva Inglaterra, en Estados Unidos.

Para el autor del libro “¿Por qué mentimos?”, "mentir, en un sentido amplio, no es algo exclusivo de los humanos. Hay plantas con flores que parecen avispas hembra para atraer a los machos y que las polinicen, y también serpientes que fingen ser venenosas, así como peces macho que imitan a las hembras, entre muchos otros casos del reino animal.

Las personas mienten porque es una característica básica de los seres vivos, aunque lo hacen mucho mejor que otros animales, porque su inteligencia es poderosa y son capaces de hablar.

“Mentimos para obtener algún beneficio, poder, estatus, dinero, sexo. La gente miente en sus currículos para conseguir trabajos, para evitar pagar impuestos, para tener relaciones extramatrimoniales, y los políticos para mantenerse en el poder”, ha señalado Livingstone Smith.

Para el experto, aunque sea penoso, a menudo los mentirosos ganan en el juego de la vida. La evolución selecciona rasgos que son ventajosos para los individuos, y mentir es ventajoso. Cualquier persona que no sea capaz de mentir está en desventaja, y corre el riesgo de convertirse en un marginado social.

“Desde una perspectiva evolucionista, el uso sensato del engaño es mucho mejor que la honestidad total. Precisamente por eso, nosotros y muchas otras especies somos mentirosos expertos. Pero con esto no estoy diciendo que mentir sea lo mejor desde el punto de vista moral”, ha asegurado el experto americano.


MENTIROSO COMPULSÍVO

Aunque parezca difícil de creer, cuando una persona miente compulsivamente, él o ella es quien se engaña en primer lugar, pues no es capaz de ver la diferencia entre la verdad y la fantasía y se aleja irremediable y peligrosamente de la realidad.

Pudiera sonar exagerado, sin embargo, las mentiras de tu pareja pudieran ser únicamente la punta del “iceberg” y que en el fondo se esconda una persona con problemas psicológicos o conflictos emocionales sumamente serios.

De acuerdo con los psicólogos, los adultos mienten para lograr algo o para autoengañarse porque se niegan a aceptar todo aquello que les incomoda.

Estos expertos aseguran que, de alguna manera, se aprende a mentir en la infancia debido a la incomprensión o rechazo de los padres y, claro, también para adaptarse a lo que ellos quieren o esperan de nosotros. Cuando la mentira se vuelve enfermiza, cuando se hace un hábito y se miente por deporte, el tema se vuelve mucho más grave.

Según los psicólogos, las razones más comunes por las que alguien miente son las siguientes:

• Para satisfacer su propia vanidad.

• Para obtener cierto absurdo placer a través de invenciones.

• Para demostrar poder o control ante los demás.

• Para dañar a los demás con rumores o falsas acusaciones.

• Para conseguir estima, atención y afecto de los demás.

• Para así poder compensar su propia inseguridad.

¿Qué siente?

Si el mentiroso oculta o desfigura la verdad, con seguridad no se siente nada bien y, además, sufre de:

• Desgaste emocional: Tiene que controlar las palabras y forzar la memoria para no contradecirse.

• Malestar: Al mentir no elimina ningún malestar, el problema de fondo subsiste y se siente aún peor que antes.

• Efecto bumerán: Al intentar disfrazar una realidad que no soporta, la demuestra con más fuerza.

• Remordimientos: El sentimiento de culpa le pesa tanto que comete errores y termina siendo atrapado.

• Rechazo: Sus engaños constantes acaban por deteriorar las relaciones con los demás.

• Desconocimiento propio: Nunca llega a saber cómo es en realidad, vive en un mundo imaginario.

¿Cómo detectarlo?

Las personas que inventan, deforman o exageran la realidad son conscientes de su incapacidad para comunicarse con sinceridad, pero no pueden controlar su conducta y viven llenos de malestar sin solucionarlo. Algunos viven en un mundo irreal y ni siquiera se dan cuenta de que están mintiendo.

Si descubres que tu amor es un mentiroso, te sugerimos que no lo condenes, castigues ni desenmascares, porque la humillación puede ser contraproducente.

Lo mejor es que intentes hacerle ver que su vida funcionaría mejor sin los engaños, que quizás no pueda salir solo del problema y que necesita ayuda. Recuérdale que más pronto cae el mentiroso que el ladrón.

Hazle ver con tranquilidad, sin reproches, que para que una relación pueda fortalecerse es necesario contar con una confianza total del uno hacia el otro y que las mentiras, por pequeñas que sean, lo único que hacen es que se siembre la duda y que sobre la base de ello jamás se podrá construir una relación segura.

Infunde seguridad en tu pareja, acéptala con sus faltas y debilidades, pero pídele siempre honradez. Los pinochos no logran relaciones exitosas.

MITÓMANOS...necesito mentír.

No es una enfermedad en sí misma, pero el impulso irrefrenable de mentir es el síntoma de que algo no está bien en el desarrollo psíquico de la persona. Los mitómanos mienten para construir una mejor imagen de sí frente a la sociedad o para conseguir lo que desean. No importa el objetivo, lo único claro en ellos es que no pueden evitarlo.

Miente quien sostiene que siempre dice la verdad. La afirmación es así de rotunda, porque la veracidad es una característica de las personas. Unas son más o menos veraces que otras, por lo tanto dentro de ciertos límites faltar a la verdad es considerado relativamente normal; no bueno, pero esperable. Es así como la mentira es un recurso utilizado por personas de todos los estratos económicos, edades y sexo. Se miente en temas específicos, en determinadas circunstancias y de forma ocasional para evitar las consecuencias de haber dicho “la verdad” o ganar “algo” con la historia contada. Pero ¿qué nos hace mentir? Responder esta inquietud es tan complejo como el ser humano y clasificar a las mentiras según su gravedad como blancas, grises o negras está fuera de toda ciencia. La mentira es una sola, pero cuando se convierte en un hábito o en la única manera que tiene una persona para relacionarse con la sociedad se configura lo que se conoce como mitomanía.

No es una enfermedad en sí misma, sino que corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en diversas enfermedades psíquicas, particularmente en trastornos de personalidad.

Especialistas sostienen que el mitómano tiene una tendencia patológica, un impulso irrefrenable por deformar la realidad. El contenido y la extensión de sus mentiras es desproporcionado para cualquier finalidad o ventaja personal que se pretenda con ella. Hay una intención de engaño que al individuo le resulta difícil de controlar. En la mitomanía, el sujeto supone conseguir prestigio, mejorar su imagen o percepción que los demás tienen de él, obtener afectos, bienes, manipular a las personas o simplemente dañar.

También existen motivaciones aún más profundas que son inconscientes, pero que pueden ser descubiertas mediante un tratamiento clínico. Pero mientras la persona no se someta a una terapia, la mentira para el mitómano será su única opción ante otras estrategias lícitas para conseguir lo que desea.


FALSOS TROTAMUNDOS

El mitómano pasa inadvertido entre quienes lo rodean, pero apenas establece una conversación cae preso de sus mentiras y siempre termina siendo desenmascarado. Eso fue lo que le sucedió a Enrique, quién solía jactarse frente a sus amigos y colegas de oficina de sus continuos viajes a Europa. Mencionaba el nombre de los hoteles donde se hospedaba, los restaurantes que frecuentaba e incluso el menú que consumía en ellos. París, Madrid, Estocolmo y otras ciudades figuraban en su itinerario. Sus descripciones eran muy precisas y convincentes hasta que fue descubierto. Por razones de trabajo debía ir a Estados Unidos en un viaje de negocios, pero tuvo que negarse y admitir que no sólo no tenía pasaporte, sino que nunca había salido de los límites de la región del Bío Bío.

Este caso es real y pone de manifiesto el límite al que pueden llegar los mitómanos con sus historias. El psiquiatra Carlos Ibáñez confirma que, al ser encarado, el mitómano reconocerá sus mentiras, porque cuando miente lo hace consciente de que lo que dice no es verdad. “Si bien estas personas se dejan llevar por sus fantasías mantienen un juicio de la realidad suficiente como para darse cuenta de que están mintiendo. Esto los diferencia de los psicóticos que son personas que pierden el contacto con la realidad a tal extremo de confundir lo real con lo imaginado”.

LLAMADA DE ALERTA

Sonó el teléfono y Rafaela contestó de inmediato, pasaron un par de minutos y apenas colgó rompió en llanto. Con palabras entrecortadas contó que la llamada fue del papá de su novio argentino para avisarle que había chocado en su moto, que había muerto y que sus últimas palabras habían sido: “llamála y decile” que la amo”. Durante cinco días ella le prendió velas a la foto del trasandino y permaneció encerrada en su dormitorio. Su padre, desconcertado por la angustia de su hija, decidió averiguar qué había pasado, pero descubrió que no había sucedido ninguna tragedia. Confrontó a su hija quien terminó por admitir que había inventado la historia.

El anterior también es un caso real que es frecuentemente comentado entre los especialistas y permite entender por qué tanto la Psiquiatría como la Psicología concluyen que el mitómano es una persona que tiende a autodevaluarse, es decir, tienen problemas de autoestima y mienten como una estrategia compensatoria. “Los mitómanos tratan de verse más atractivos de lo que son a través de la distorsión de la realidad. Por eso son personas que buscan deseabilidad social, o sea, el afecto, la atención y la aceptación de los otros; sean amigos, desconocidos o la propia familia”, explica Álvaro Quiñones, psicólogo clínico docente, de la Universidad del Desarrollo.

El mundo del espectáculo tiene entre sus filas a una mitómana que calza con la descripción de Quiñones. Heather Mills, modelo y actriz saltó a la fama tras su matrimonio con el ex Beatle Paul McCartney, pero su deseo de figurar y concitar la atención del público la impulsó a contar detalles de su vida que están lejos de ser verdad. Mills aseguró en una entrevista que a los 14 años se había escapado de su casa para vivir en la calle, pero sus antecedentes escolares confirman que asistía a clases y que vivía con su madre y hermana. Dijo que trabajó en un circo limpiando caballos, pero lo cierto es que acompañaba a su novio quien los fines de semana trabajaba en una feria ambulante. Confesó que una ex pareja suya era un agente del Servicio Secreto, aunque lo real era que el sujeto sólo tenía intenciones de trabajar en dicha agencia, pero nunca lo había hecho. La lista de mentiras es larga y culmina con el divorcio de McCartney, proceso en que alegó haber sido víctima de los ataques de él bajo los efectos del alcohol. Hoy son contados con los dedos de una mano los que le creen.

MENTIRAS PELIGROSAS

La mitomanía no es inofensiva. Al contrario, tiene una serie de efectos en distinto nivel. En el plano social, el mitómano comienza a perder credibilidad y se lo categoriza como el “cuenta cuentos”. A nivel familiar, es visto como una persona poco confiable y desde el punto de vista de las amistades, éstas tienden a alejarse o bien la persona termina apartada del grupo.

El peor escenario es cuando la mitomanía afecta a terceras personas. Esto ocurre cuando la “manía” de mentir está presente en personalidades antisociales, principalmente en estafadores. En ellos, el “modus operandi” del delito es el engaño para conseguir dinero o bienes. Hay casos emblemáticos y el falso Rockefeller es uno de los más famosos del mundo.

Christophe Rocancourt, un francés de 24 años, consiguió en 1991 infiltrarse en exclusivos círculos sociales de Nueva York, Miami y Hollywood. Convertido en un agente de celebridades, Rocancourt embaucó a varios actores, entre ellos Micky Rourke y Darcy La Pierre, ex esposa de Jean Claude Van Damme. Decía que era pariente del productor italiano Dino De Laurentis, a otros que era nieto de Sofía Loren o miembro de la familia Rockefeller. En el 2000 fue detenido por la policía de Los Ángeles, pero escapó hasta que 10 años después la policía canadiense lo detuvo por otras estafas cometidas en Vancouver. Rocancourt está en prisión por cargos de fraude y acoso sexual en Canadá.
Chile también registra casos inolvidables, como el de “el bello Marcelo”. Con un metro 90 de altura y atractiva apariencia, Marcelo Smith Bofill estafó a un número no determinado de universitarias chilenas y extranjeras. Fue detenido seis veces desde 1995. Frecuentaba universidades privadas donde ubicaba a sus víctimas: alumnas adineradas, profesores crédulos y dueños de pensiones universitarias.

En 2002 apareció en la carrera de Periodismo de las Universidades Católica de Valparaíso y de Viña del Mar como estudiante extranjero de intercambio. Mientras decía tramitar sus papeles, estafó a la dueña del lugar donde se hospeda, Soledad Saavedra, y a sus compañeros de curso. El mismo año se trasladó a Concepción e hizo lo mismo en las universidades de Concepción y San Sebastián.

Pese a estos ejemplos, Helmut Brinkmann, psicólogo clínico experto en diagnóstico de personalidad, explica que no hay una relación directa entre mitomanía y delincuencia. “Son problemáticas distintas. Puede coincidir en que se combinan algunas características de personalidad en los que la mitomanía sea un síntoma, pero el delincuente no necesariamente es un mitómano. El pillo busca algo contingente y puntual: el dinero de los demás. Pero no tiene compulsión por mentir ni busca la deseabilidad social. Ahora bien, si un delincuente tiene el síntoma de la mitomanía tiene responsabilidad penal por sus actos si es conciente de sus mentiras”.

UNA VIDA REAL

La mitomanía es más frecuente de lo que uno se imagina y hay más mitómanos de lo que uno quisiera, porque quienes la experimentan no consultan en forma voluntaria, sino que son llevados a especialistas por familiares o amigos que los sorprenden en reiteradas mentiras. El diagnóstico de mitomanía lo realiza un psiquiatra quien desarrollará un tratamiento a largo plazo al que se incorpora la psicoterapia de la enfermedad de base que provoca la compulsión mitómana. Expertos indican que de este modo el sujeto puede superar el síntoma y comenzar a vivir la realidad tal como es.

EL RECUERDO DE UN AMOR

"Iré a verte al pueblo, y te daré todo lo que no pude darte y siempre te merecíste".

Estas palabras quedaron gravadas en la mente de Luís...se le habian gravado tambien en su corazon, desde aquel mes de Julio de 1960...cuando Catalina, su Catalina le había mandado una carta desde Alemania, donde tuvo que írse a trabajar, por los pocos recursos que habia en el pueblo...y mucho menos en la ciudad.

Ahora Luís, a sus 70 años, dedicado toda su vida a esquilador de ovejas...y al campo.
La profesion de esquilador tenía una gran tradición en su pueblo...era una de las profesiones mas importantes de una época..en que la ganadería era la principal fuente de trabajo.
Pero a Catalina eso no le bastó...ella quería llegar más alto, y despues de pasar toda su juventud con Luís y parte de su niñez....decidió irse, con tan solo 18 años, a servir a casa de una familia muy rica.

A los tres meses le llegó esa carta a Luís en la que le decía, que volvería al pueblo y le daría lo que se merecía.
Pero tristemente Luís esperó en vano.
No volvió a saber nunca mas de ella.
Se pasó toda su vida esperando algo que jamás llegó....inmerso en sus recuerdos.
Recuerdos de aquellas fiestas del pueblo, cuando se agarraban a escondidas de la mano, y se escapaban al río...para que nadie fuera testigo de su amor...de sus caricias y sus miradas.
Recuerdos del baile en la Era...que era un acontecimiento para el pueblo.
Recuerdos de lo guapa que estaba con ese vestido nuevo.
Recuerdos de su cara, su piel...su sonrisa.

Su vida se la pasó trabajando y recordando.
Una mañana se levantó para írse al campo y al cruzar la plaza...vió algo que le inquietó.
Un coche de fuera.Eso en los pueblos pequeños se tiene muy en cuenta. Son los forasteros.

Se quedó disimulando haciendose el remolon con el tractor, esperando a ver quien salía del coche.
Su corazón le dió un vuelco cuando la vió salír a ella.
Apesar de los años, sus ojos...sus gestos, seguían intactos.
Su pelo se había tornado grís.
Su cuerpo tenía redondezes, pero era ella.
Catalina...su niña...su amor.
Luís no pudo más, y se acercó. A pesar de que íba acompañada por un hombre maduro.
Los ojos de ella al verle se agrietaron...se volvieron vidriosos, y se llenaron de recuerdos.
y no pudo más que decír...lo siento.

NO MIRES HACIA ATRÁS

Aquella mañana...como cada día, bajó de su cuarto.
La casa estaba vacía....no quedaban restos de la noche anterior; al menos visibles.
Tomó un escueto desayuno, y se dirigió a su coche.

La mañana era primaveral, atrás quedó el duro invierno...que trajo consigo bastante nieve por aquella zona.

Eran las 8 y media...a esas horas las calles ya estaban atestadas de críos con sus mochilas de camino a la escuela.
autobuses escolares, y padres acompañando a los mas pequeños.
Aparentemente todo normal.

Carlos cruzó la avenida, aún rondaba en su mente todo lo ocurrído la noche anterior...."por qué tuvo que ocurrír...tantos años de vida en común,....y ahora esto, no podía creerlo."

Tan ensimismado íba en sus recuerdos, que no se percató de que alguien le observaba.

Dos calles antes de llegar a su trabajo, se pasó por la tienda de la esquina con la Calle Mayor.
Era una tienda bastante antigua...de las de toda la vida, la regentaba una familia.
Era bastante grande y allí se podía encontrar de todo.

Se disponía a coger su sandwich para el almuerzo..cuando vió en un estante un libro que le llamó la atencion...su título:
"NO ME LEAS, O TE ARREPENTIRÁS".

Lo ojeó y vió que eran historias cotidianas, y entretenidas...sin mas.

Pensó que le vendría bien para sus ratos de vacío...cuando regresara todos los dias a casa.

Andrea le había dejado inmerso en una triste y angustiosa soledad.

Esto me ayudará un poco a despejarme, pensó.
Que iluso...no sabía lo que le podía suponer ese libro.

De regreso a casa, despues de una jornada de trabajo...y despues de una buena ducha, se dispuso a leer.
Como dije anteriormente, era un libro de historias...de personas como tú y como yo.

Tal vez este libro pueda caer algun dia en tus manos...si sí, en las tuyas, así que mucho cuidado.
No bajes la guardia.

Tan interesante le pareció el libro a Carlos, que en 4 tardes llegó a la última historia.........y voilá:

La historia es esta.

NO MIRES HACIA ATRÁS.

Limítese a permanecer sentado y descanse.
Trate de divertirse con esto:
Es el último cuento que vá a leer en su vida; o casi el último...eso depende de si esta es la última historia, o por el contrario vá saltando de una a otra sin un orden.

Una vez leído se puede quedar ahí un rato, o encontrar excusa para remolonear por su casa, su cuarto, su oficina...o el sitio donde se encuentre al leer; pero tarde o temprano...tendrá que levantarse ó salir.
Ahí es donde le estaré esperando: fuera.O tal vez mas cerca.
Puede que incluso, en esta misma habitacion.

Usted cree que esto es una broma, supone que se trata solo de un cuento...de un libro...y que yo en realidad no me refiero a usted.
Reconozca que le estoy advirtiendo sinceramente.
Está a tiempo de retirarse.

Si es tan tozudo como para seguir el juego, le explico:
Tenía que elegir un libro de cuentos, y escogí este porque observé que la última historia...llevaba el título de "no mires hacia atrás", y me pareció un buen título para esto.
Dentro de unos minutos comprenderá a que me refiero.

Escribo esto por la noche, en la imprenta donde trabajo.
Cuando lo tenga listo...lo imprimiré y lo encuadernaré en este mismo volumen.
Usted no notará ninguna diferencia.
Esto para mi es un juego de niños.

Mañana iré a una libreria...o tal vez, a un quiosco...o a cualquier tienda de todo, en la que alla otros libros, y pondré entre ellos este. Luego me buscaré un buen sitio para observar, y cuando usted lo compre...estaré mirando.
El resto no puedo decirselo, porque depende de las circunstancias.
Como de que se vaya directamente con el libro a casa o no.
Eso no lo sabré hasta que le siga y vea el momento en que se ponga a leer...y me asegure de que llega a la última historia.

Si mientras lee esto se encuentra en su casa...estaré yo allí con usted, puede que en la misma habitacion que usted.
Quizá le observe desde una ventana...o es posible que me siente junto a usted en el metro...o en el tren, si es ahí donde lee lo que he escrito.
Lo lea donde lo lea...yo estoy cerca de usted esperando a que acabe.... de eso no tenga duda.
Ahora mismo está muy cerca del fin, habrá terminado en unos segundos, y cerrará el libro, aun sin creerme.
Pero no mire alrededor.Será mas felíz si no advierte, si no vé, que un cuchillo se le acerca.
Cuando mato a alguien por la espalda, no parece que sufra mucho.
Siga adelante unos cuantos segundos o minutos mas.

Continue pensando que esto solo es uno mas de estos cuentos.
No mire hacia atrás.
No crea esto...hasta que note el cuchillo en su interior...

¿SABES QUE ES EL SII...?

Síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable (SII) es un problema que afecta al intestino grueso. Puede causar cólicos abdominales, distensión y cambios en los hábitos intestinales. Algunas personas con este trastorno tienen estreñimiento. Algunas otras tienen diarrea. Algunas pasan de un cuadro de estreñimiento a uno de diarrea. Aun cuando el SII puede causar muchas molestias, no lesiona el intestino....PERO LESIONA TU VIDA.

También limita mucho la vida de quien lo padece....llegando al punto de no poder trabajar, o hacer una vida normal, salir con la familia...viajar...algunos afectados, por no decir un gran número padecen de pánico, o agorafobia.

Síntomas comunes del SII

  • Sensación de hinchazón y gas
  • Moco en la materia fecal
  • Estreñimiento
  • Diarrea, especialmente después de comer o al levantarse
  • Sentir como que todavía tiene que volver al baño, después de haber ído antes.
  • Sensación urgente de que tiene que ír al baño.
  • Dolor abdominal y cólicos que pueden desaparecer después de ír al baño....aunque ciertos casos no desaparecen.

Los síntomas pueden empeorar cuando se está bajo mucho estrés, (Quiero dejar claro, que el SII no lo crean los nervios, sino que esos nervios son producidos por la tensión creada por el SII), tal como cuando viaja, atiende reuniones sociales o cambia de rutina diaria.

Los síntomas también pueden empeorar si no come suficientes alimentos saludables o después de haber ingerido una comida grande. A algunas personas les hacen daño ciertos alimentos. Las mujeres que tienen SII pueden notar síntomas más frecuentes después de tener su menstruación